Los órganos de la Catedral de Málaga: joyas de la organería ibérica

Los órganos de la Catedral de Málaga son considerados instrumentos únicos a nivel mundial, conservando prácticamente su sonido original de hace más de 250 años. Su restauración reciente ha permitido mantener viva esta tradición musical, patrimonio histórico y artístico de primer nivel.

Dos órganos gemelos, un diseño excepcional

El conjunto está formado por dos órganos gemelos: el órgano del Evangelio y el órgano de la Epístola, construidos en 1780 por Julián de la Orden. Cada uno de ellos posee más de 4.000 tubos y un fuelle de tres metros de largo, convirtiéndolos en uno de los instrumentos más grandes y singulares de la organería española.

Tal y como explica el organero responsable de su restauración, Óscar Laguna:

“Estos órganos son comparables a los de las catedrales de Toledo y Sevilla, pero lo extraordinario es que en Málaga se hicieron dos instrumentos gemelos, manteniendo un estado de conservación original excepcional. Son la auténtica joya de la organería ibérica”.

Este tipo de órganos gemelos, aunque más tarde se trasladó a América, alcanza su culmen en Málaga, siendo un caso único en conservación y sonoridad. Otros intentos en catedrales como Sevilla o Granada no han logrado mantener la misma singularidad debido a reformas o desastres históricos.

Restauración y conservación

La reciente intervención se centró en el sistema de viento, que estaba gravemente deteriorado. Se reemplazaron cerca de 50 pieles de cordero, necesarias para que las piezas móviles quedaran perfectamente estancas. La restauración requirió casi 1.000 horas de trabajo, realizadas por un equipo de cinco especialistas, desmontando y trabajando cada componente en taller.

Laguna subraya que la mejor garantía de conservación es su uso continuado:

  • La liturgia y los conciertos permiten recrear obras musicales en los instrumentos originales.

  • El viento generado por los fuelles es inerte, sin humedad ni cambios de temperatura, evitando daños.

  • El polvo es el único factor externo a controlar, y su uso regular ayuda a mantener los órganos en perfecto estado.

Un patrimonio sonoro único

Estos órganos no solo destacan por su envergadura y complejidad técnica, sino también por su valor cultural y musical. Para organistas, musicólogos y amantes de la música histórica, representan una oportunidad excepcional de escuchar obras en su timbre original, tal y como fueron concebidas hace más de dos siglos.


Málaga se consolida así como un referente internacional de la organería histórica, gracias a la preservación y el cuidado de estos instrumentos monumentales.